jueves 22 de octubre de 2009

El Retrato.

Desde hace un tiempo hago videos en YouTube, no se tratan de casi nada en especial, sólo cosas aleatorias y entretenidas (bueno, talvez no tanto), razón por la que los videos han sido tan esporádicos últimamente, aunque no por eso los dejaré de hacer, no es tan malo ver videos de cosas aleatorias de vez en cuando.

En uno de mis videos, entre tanto aleatorietismo (no, esta palabra no existe) mostré un Telesketch, entonces un amigo de YouTube, un artista: Psicop, me dejó en un comentario esto:


"Yo quisiera tener ese telesketch (es uno de sus nombres) que tienes tú para hacer un retrato, aunque requieren muchíiiiiiiiiiiiiiisima paciencia, tú lo debes saber. Lamentablemente aún no encuentro una tienda donde los vendan, pero obtendré uno, sea como sea."

Y dije yo: "¿Porqué no mandárselo? ¡JA! ¡Sería genial!", y como es de esperar, las cosas de buenas intenciones se cumplen, así que se lo mandé y le llegó, de Guatemala hasta Perú, se tardó un poco más de 3 semanas, un tiempo pensamos que ya no iba a llegar, pero un par de días después sí llegó.

Yo honestamente no esperaba más, sólo con que hubiera llegado y tuviera lo que quería yo estaba feliz, días después de la llegada me impresionó ver unos retratos que él posteó en su twitter (click para hacerlas más grandes):




Jamás pensé que fuera posible, yo trataba de hacer cosas con ese chunchito y no me salían más que cosas abstractas (esto es por no decir garabatos).

Días después me dijo que quería hacer un retrato, y le mandé una foto, al tiempo, para mi sorpresa vi un video titulado "elretratodetodd" en mi caja de suscripciones (subscriptions box suena mucho mejor) en YouTube y le hice click, y vi esto:


Majestuoso, en mi vida no me habían hecho un retrato nunca (y sí, me he puesto a recordar para corroborar, pero es cierto, nunca había tenido la oportunidad) y que sea en este aparatito tan difícil de maniobrar ha sido simplemente un honor.

Una vez más, gracias Psicop.

viernes 9 de octubre de 2009

¿Y el de tu casa?

Esta es una de las pocas experiencias que he aprendido de la vida, que cada vez que pida el número de celular de alguien también tengo que agregar "¿Y el de tu casa?".

¿Porqué? Bueno, en mi caso mayormente llamo a las personas cuando de verdad necesito decirles algo, por lo tanto es importante, y me ha pasado ya muchas veces que el celular me manda a buzón diciendo "Deje su nombre y un mensaje (Bueno, tendría que decir "y un quetzal")" y no uso los mensajes de voz porque es algo para el momento, además no tenemos la cultura de revisar nuestros correos de voz.

Y esto pasa porque se va la señal, se deja el celular en la casa, se acaba la batería del celular o porque ya se cambió de número. Sólo ahí tenemos 4 razones en las que cualquiera cae amenudo, en cambio los números de casa casi nunca falla, pues a lo mejor la persona se encuentra en la casa e igual si no está se le deja un mensaje con la familia, pero ya quedó algo seguro.

Aprovechando se le pregunta a la persona si el número de celular es el mismo para cambiarlo en caso no lo fuera.

Así que es mi consejo, cuando pidan números de celular siempre pregunten "¿Y el de tu casa?". También (claro) de ya se puede empezar, sin necesidad de que sea cuando se pida un nuevo número, a agregar los números de casa de las personas de las que ya tenemos los números de celular.

jueves 8 de octubre de 2009

Sin-ceridad.

El origen viene de la antigüedad, como todos los orígenes, cuando se hacían esculturas en mármol, si el escultor cometía algún error y había algún fallo, lo corregían aplicándole cera y puliéndola, lo que daba un aspecto lustroso y de buena terminación.

Cuando le pegaba el sol la cera se derretía y la escultura sacaba su error al descubierto.

Para indicar que la obra estaba perfectamente hecha y no ocultaba errores, decían que era "sin cera", es decir, que no ocultaba fallos. El tiempo hizo el resto y ahora decimos que alguien es sincero, cuando dice la verdad, cuando no oculta fallos.

domingo 13 de septiembre de 2009

Me gustan todos los climas.

Creo que una de las quejas que más escuchamos (al menos yo) siempre de las personas es:

"Qué calor hace, es insoportable"
"Ufff qué frío, ya no aguanto"
"Cómo me cae mal que llueva"
"Qué solaso el que hay, ¡ha! hoy sí no perdona"

Yo me he remitido a quedarme callado cuando escucho estas cosas, porque normalmente la otra persona espera que uno diga "sí usted.." pero ya no daré esa satisfacción al quejista, porque honestamente para mí todos los climas son bonitos.

Creo que por ahora, así como estoy ahorita la gente diría "Qué calor.." pero honestamente el calor es un clima rico, que se puede disfrutar, además nuestro cuerpo es adaptable a este, pero deja de hacerlo cuando nos quejamos tanto de lo mismo, eso es lo malo de las quejas, (cuando al clima se refiere) hacen cada vez más y más sensible al cuerpo, al extremo que la queja siempre existirá en la vida de esa persona, a meno que haya un cambio radical.

En cambio, uno que no se queja y que disfruta la lluvia, el sol, el frío y lo que venga, siempre se sentirá bien, sin importar la situación, y automaticamente el cuerpo se sentirá agradecido de cualquier manera.

¡Después de todo no es algo que podamos exactamente cambiar! Así que es mejor disfrutarlo que quejarse de ello...

viernes 4 de septiembre de 2009

Un Sueño con Osos Polares

Carrera de Osos Polares

Estaba creo en una carrera, o algo así, la cosa era que había que regresar rápido, y cada quien tenía un oso polar para viajar; así que yo tenía uno y corría, pero el oso se iba cansando y a mitad del camino, en un río, cuando ya estaba apunto de cruzarlo el oso polar se freno entre las piedras y agua y yo salí volando y caí en la tierra.

Una amiga iba a la par mía en otro oso polar y me dijo "levántelo, todavía tiene fuerzas", yo la verdad estaba un poco preocupado pues el oso ya se miraba cansado, pero como había que seguir.. seguí, agarré al oso polar, lo jalé, lo levanté y me subí en él y seguí el camino, pero esta vez agarró una gran fuerza porque empezó a correr rapidísimo pero sin ver a dónde iba, pero ya que el camino era recto no importaba tanto, no hasta que me encontré con una curva, de modo que si seguía recto se iba a ir al precipicio y yo me iba a ir con él, y bueno, efectivamente así ocurrió, por más que quisiera que hiciera la curva no pude y tampoco se me ocurrió tirarme para no caer al precipicio, así que salimos volando por los aires.

Abajo del precipicio, había una especie de playa, sólo que las orillas en vez de tener arena tenían piedras así que tenía dos opciones mientras iba en el aire, empujarme del oso y de esa manera caer en el agua y el oso en las piedras o empujar al oso y que el oso cayera en el agua y yo caer en las piedras. No quería que el oso muriera pues era el que me había llevado hasta ahí así que empujé al oso para que cayera al agua y yo al ir al otro lado caer en las piedras, así que así fue, caí en las piedras pero sorprendentemente quedé vivo, no tenía ni un rasguño ni me había dolido nada.